Código 13 – Resurrección del Conocimiento

Código 13 – Resurrección del Conocimiento

junio 28, 2018 Desactivado Por Niño Nuevo

«Les reafirmo la existencia de la vida después de la muerte, ES LA LEY. Ésta nos enseña cómo se crea el cuerpo, cómo se consume y modifica constantemente por el alimento, tanto del cuerpo como del espíritu… ¡Entendedlo! Por esta Ley, nuestro cuerpo no representa la vida real. Te renuevas con todo aquel conocimiento de esta vida y a ti mismo te levantará en la resurrección (mutación-encarnación) y ni uno solo de tus cabellos será quitado, porque los verdaderos tesoros del espíritu, el conocimiento, nadie te los puede arrebatar. Nacerás con él en todas las reencarnaciones posibles hasta donde puedas llegar, porque el saber se aumenta y aumenta. Así pues, todo el que se enfrente a la muerte puede entender el valor de la vida.»

Esta es la maravilla que el mundo ha pretendido ocultar hasta hoy que los más apercibidos entienden  que el CUERPO NO REPRESENTA LA VIDA REAL. La falsa visión de concebir al hombre, la máxima creación del Eterno, reducida a unos cuantos años terrestres de vida  que terminan con pena y sin Gloria de la Luz, constituye el peor engaño, pues el que hizo el Universo que es imperecedero no centra todo su poder en una creación trivial y efímera. Que vana sería la existencia humana si solo fuese para sobrevivir en un mundo miserable instalado por invasores en un pequeño planeta de recóndita ubicación en el vasto universo. ¡Que falacia sería el hombre! Compaginaría con con la rebelión merkabah en este planeta, pues estos sí son un aborto temporal que en su paso pretenden hacer creer al hombre de la tierra que es como ellos: mortal y estúpido, sin propósito de existir en la Luz.

La Ley que hoy nos habla en palabras de estrellas nos enseña que el espíritu continúa su peregrinación vivencial después de la desencarnación, esta es la Ley que le permite continuar aprendiendo en siguientes vidas acumulando Luz o tinieblas según su accionar, por eso, la vida del cuerpo toma sentido cuando se dedica el tiempo al espíritu y su ascenso, y no a la materia que es retraso y muerte real, porque la muerte concebida como mera desencarnación, ahora comprendemos que no es tal, pues el espíritu que es la vida real tiene continuidad, mas en este mundo muchos espíritus encarnados “viven” muertos de verdad, pues en ellos se ha detenido el propósito de adquirir conocimiento eterno y aprender en la Luz; solo están para seguir la doctrina de miseria que la rebelión vende en su mundo como éxito y prosperidad, simple acumulación de materia y poder sin valor para la Ley; aquí el espíritu se estanca, deja de aprender Luz, se detiene su ascenso y esto es la muerte del hombre que fenece asesinado por las tinieblas que nunca pudo reconocer.

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